Pasa la Feria, pasa el Rocío. ¿Y ahora qué? Esa es la pregunta que todos los años tienen que responder los diseñadores de Moda Flamenca al dar por finalizada la temporada «gorda» del sector. Aunque las Ferias se extienden por Andalucía, Extremadura o Castilla La Mancha hasta octubre, el ritmo de trabajo decrece considerablemente y a veces se dibuja un panorama poco halagüeño acrecentado por la crisis y que a veces no remonta hasta noviembre, cuando se empieza a trabajar en las nuevas colecciones.

Pero la pregunta sigue siendo: ¿Y ahora qué?

Puede que conforme nos acerquemos al 15 de agosto o 12 de septiembre (fechas en torno a las cuales se celebran un buen puñado de ferias) algunos diseñadores pretendan seguir con su campaña, mientras que otros centrarán sus esfuerzos en otros menesteres. Lo cierto es que vender trajes de flamenca en el segundo semestre del año no es tarea fácil. ¿Qué hacer entonces?

Los hay que bajo el trinomio de «flamenca, novia, fiesta» intentan captar público más allá de los volantes. El problema principal tal vez reside en que muy pocos hacen colección de fiesta o de novias, en algunos casos incluso se «recicla» la misma colección que realizaron en época de bonanza económica pues la clientela prefiere algo «de costura» o nuevo. Este matiz es uno de los que impide a los diseñadores de flamenca abrirse a otros campos pues se demuestra que un buen posicionamiento no es suficiente para captar a esa clientela que debe que vendes algo más que volantes. No renovar muestrario o no ofrecer precios que atraigan al público a consumir diseño son algunas de las causas que impiden que esa línea del negocio se abra y permita al diseñador vivir el año entero con tres tipos de colecciones distintas.

Hay otro grupo de diseñadores que, además de lo descrito, optan por hacer una pequeña ruta de ferias y llegan a acuerdos con tiendas de moda situadas en los diferentes pueblos o ciudades para vender allí sus trajes. No son todos los casos, pero esta fórmula es la que siguen las marcas fabricantes o que producen a escala industrial, teniendo así una temporada que se alarga más allá del verano.

En otros casos, la creatividad o la búsqueda de otras formas de vender volantes sin depender de ferias se impone en mayor o menor grado: nombres como Amparo Maciá, Rosalía Zahíno, Lina o Aurora Gaviño realizan vestuario para bailaoras y cantaoras en sus espectáculos de flamenco o copla. Cierto es que esto lo realizan muchas diseñadoras, pero las dos primeras que hemos mencionado son de las pocas que cuentan en sus tiendas con trajes o prendas pensadas concretamente para este tipo de público, no siendo necesaria la costura a medida, e incluso proponiendo modelos que no son trajes de flamenca, pero que si son flamencos o tienen un toque del sur.

El caso de Lina también es especial, pues la firma decana de la moda flamenca tiene su tienda abierta todo el año como si siempre hubiese Feria. Tal vez por el nombre que tiene y por la responsabilidad que conlleva, Lina vive una especie de atemporalidad que, sin Feria de Abril o Rocío, parece concentrar sus esfuerzos en los complementos para fiesta o novias.

Curioso es también el planteamiento de Pitusa Gasul: la diseñadora catalana tiene en su tienda camisas de volantes, que podrían formar parte de un traje de dos piezas, pero que en este caso se venden como prenda única y que suelen atraer a turistas extranjeros que quieren llevarse algo artesanal, único y procedente de una tienda de flamenca.

Por último, no podemos olvidarnos de las diseñadoras que han recurrido a la fórmula multimarca: colección de flamenca propia con colecciones de ropa de calle de distintas marcas, uniendo en un mismo espacio aquello que se suele ver en dos tiendas. Son los casos de Carmen Jarén, Rocío Martín o incluso Ángeles Verano o Rocío Peralta que cuentan en sus tiendas con diseños propios de fiesta junto a algunos de otras marcas.

Como vemos, la temporada de flamenca se termina y aunque ahora llega el verano y en septiembre ya hay que ponerse con la colección de la próxima temporada, la actividad comercial no deja de ser para un año entero. Las hay que incluso cierran tienda hasta nuevo aviso pero puede que esa opción no sea la más recomendable.

Puede que estemos en crisis pero, como dicen por ahí, de esta sobreviven los más creativos o los que sepan encontrar una fórmula para sobrevivir…