¡Ay, chiquita piconera,
mi piconera chiquita!
Esta carita de cera
a mí el sentío me quita.
Te voy pintando y pintando
al laíto del brasero
y a la vez me voy quemando
de lo mucho que te quiero.
¡Válgame San Rafael,
tener el agua tan cerca
y no poderla beber!

Abre ese cofre antiguo donde tu abuela guarda las pocas fotos que tiene de su juventud. Vuelve a visitar la casa del pueblo que se resiste al paso del tiempo. Camina por ese suelo desgastado del patio que reviste capas de cal y de tiempo. Busca en los cajones de caoba las piezas de encaje, mantones de manila y las telas que un día se bordaron a mano. Recupera las estampas con saber añejo pero con carácter atemporal que Romero de Torres plasmó en sus cuadros…

Esencia andaluza y costumbrista, novias de hoy que rebuscan en nuestro ayer para recordarnos imágenes que se fueron y llenar de vida huecos de nuestro pasado que se hacen presente.

Como si de un cuadro de Julio Romero de Torres se tratase, la mujer andaluza se mira en su propia esencia para homenajear su tradición y su identidad a la vez que se deja seducir por la vanguardia y por aquello que está por venir.

Novias flamencas, que recuerdan el ayer con la mirada puesta en el mañana o que se dejan embrujar por el costumbrismo andaluz de la década de 1920, una época que todavía recreamos con nostalgia y con cierto celo por la riqueza o la profusión de ideas que fomentaron el diseño y las artes decorativas de entonces.

 












Créditos:
Estilismo y dirección de arte: Isaura Cordellat, Patricia Márquez,
Ana Vallecillo, Isabel Hernández y Virginia Rodriguez
Colaboradores
Diseñadores: Ernesto Sillero, Cecilia Alcantara,
Mantones Valderrama, Inma Linares y Patricia Márquez
Fotografía: Tania Santiago
Maquillaje: Soledad Noguera y Reyes Moreno
Peluquería: Macarena Palma y Mari Carmen Fernández
Modelos: Soledad Bayón,Trinidad Garcia, María García,
Rocío Barea y Virignia Rodríguez