Hace tres semanas fue mi compañera Claudia la que habló de como habían cambiado los estilismos de Se Llama Copla en las últimas ediciones y no precisamente para bien. Razón no le faltaba: el espectáculo visual que suponía cada sábado el programa en cuanto a estilismos y trajes se ha perdido, los nombres propios de la moda flamenca han ido cayendo, algunos por cansancio otros por desacuerdos y las concursantes ya no lucen como antes. No hablamos solo de trajes, en el repaso que hacemos hoy veréis como antes no se dejaba nada al azar: vestuario, peluquería, maquillaje, complementos, concursante y copla, todo formaba un conjunto que se ponía sobre el escenario y que más de una vez nos dejó una estampa difícil de olvidar. A esos grandes estilismos de Se Llama Copla recordamos hoy, a los que vimos en las tres primeras ediciones y que hoy son difíciles de recuperar.

Eso sí, antes de continuar queremos aclarar dos cosas: en las cuatro últimas ediciones también ha habido grandes estilismos, pero hoy hemos querido centrarnos en las primeras ediciones. Y dos: seguro que nos hemos dejado muchos estilismos por comentar, pero hemos dejado la lista en diez y estos no tienen por qué ser los mejores, simplemente son ejemplos de como hacer un buen conjunto.

Mercedes Ríos. Romance de Valentía, Cañavate y Ángeles Espinar. Ejemplo de manual de lo que debe ser un estilismo cuando se trata de cantar una copla clásica (y torera): bata de cola blanca con el cuerpo con flecos y aplicaciones, mantón de manila y peinado con moño bajo. Mercedes iba impecable y espectacular para cantar este tema, Cañavate cedió una bata de cola suya que se ha visto en varios espectáculos y Ángeles Espinar puso su arte con los mantones. La conjunción perfecta del estilismo coplero.

Selene Molina. Herencia Gitana, Aurora Gaviño. Cuando se trataba de zambras, farrucas o coplas algo aflamencadas o raciales, nada mejor que los trajes de Aurora Gaviño. La diseñadora sevillana es fija en el programa y en él hemos visto siempre sus últimas colecciones. En la tercera edición vimos varios de los modelos de su colección «Flower Power» en el escenario, siendo la malagueña Selene (por físico y por temas asignados) la que más veces llevaría trajes suyos. Estilo puramente gitano tanto en corte, color, complementos y peinados. Tras ver esta actuación nadie diría que Selena, en realidad, no es gitana.

Laura Gallego. La Emperaora, Amparo Maciá. Además de hablar de grandes diseñadores que, en aquellos años realizaron grandes colecciones, merece la pena pararse a ver el conjunto completo para ver que cualquier tiempo pasado fue mejor. Fijarse bien en Laura Gallego: de pies a cabeza va impecable. Peinado, maquillaje, complementos, traje, todo absolutamente todo está colocado con mucho gusto y mimo, nada está ahí por casualidad y el estilismo centrado en el color amarillo es para imitarlo por completo. Precisamente este gusto por los detalles y por dejarlo todo tan atado se ha perdido hoy en día.

Miriam Dominguez. Los Tientos del Reloj, Ángeles Verano. Por contra de lo que se pudiese pensar, los diseñadores no mandaban a Se Llama Copla sus trajes más discretos, en la segunda edición especialmente, mandaban lo mejor. Este traje que lleva Miriam Domínguez fue el que cerró su desfile en SIMOF 2009 y luego lo llevó la linense en Se Llama Copla para cantar una canción dramática, pero de aires costumbristas y andaluz con el que el traje encaja perfectamente. Una vez más, destacamos el maquillaje y peluquería que añaden puntos al estilismo.

Sandra Cabrera. La Ruiseñora, Luchi Cabrera. Volvemos a hacer la pregunta: ¿Qué hace falta para cantar una canción/marcha como «La Ruiseñora? Pues una bata de cola, una peina y un abanico. Y si la bata es de color buganvilla y lleva aplicaciones de azabache poco más se puede pedir. La estampa visual era de matrícula y la interpretación de Sandra también. Otra actuación perfecta en la historia de Se Llama Copla.

Joana Jiménez. Una cantaora, Pilar Vera. No sabemos si se lo pensó mucho, pero todos los que vimos la final del primer Se Llama Copla tendremos la imagen de Joana Jimenez (que se pasó media gala cantando) con este traje de Pilar Vera. Negro de lunares blancos con un tejido cruzado en el escote (buen sustituto del mantoncillo), Joana iba estupenda para las dos cosas que tendría que hacer esa noche: versionar «Una cantaora» y ganar Se Llama Copla. Casi ná.

Laura María Larrea. Romance de Zamarrilla, traje de Pepe Fernández-Sevillanía. De haber sido finalista en la tercera edición habríamos visto a Laura María cantar «Aquella Carmen» con una bata de cola negra que Pepe Fernández empezó a realizar y que nunca vio la luz. Nos quedamos sin ver la que podría haber sido la gran actuación de una concursante que es la que mejor ha representado la figura de Isabel Pantoja en Se Llama Copla. Esa recreación nunca la vimos, pero Pepe Fernández ya vistió a Laura María para cantar el Romance de Zamarrilla con un traje en color negro y un gran volante de clavel en el que el cuerpo (entallado, escotado y con mangas frondosas) nos recuerdan a esos estilismos de las copleras de los años 90, esas que iban a los programas de copla que presentaba Marifé y que cuidaban todos los detalles de unos estilismos cuidadosamente recargados pero que, en este caso, quedan muy bien con la artista y con la copla.

Nazaret Compaz. Rosa de Capuchinos, Cañavate. Para muchos el trabajo de Cañavate en Se Llama Copla estará siempre ligado al nombre de Gema Carrasco, pero no solo la cordobesa lució sus mejores diseños. Nazaret debutó en el programa con este gran traje rojo de su colección dedicada a Justo Salao. Una creación con la que Nazaret paseó la Rosa de Capuchinos por el escenario y firmó una de esas actuaciones que se recuerdan por la voz y por el traje. Porque el estilismo, digan lo que digan, cuenta y ayuda a recordar las actuaciones.

Sandra Arco. Cárcel de oro, Aurora Gaviño. Ejemplo de que el vestuario de copla no tiene por qué ser un traje de flamenca al uso ni tampoco un vestido de fiesta «para la boda de tu prima». La irrupción de los trajes largos en Se Llama Copla ha traído varios fallos de estilismo pues muchas de esas piezas no van acordes con los temas. No olvidemos que la función del vestuario es amoldarse a la canción e incluso ayudar a la caracterización. En este caso el vestido de Aurora tiene estilo y consonancia con la letra de Cárcel de Oro, además que Sandra Arco aparece maquillada y con complementos que dan un estilo modernista al estilismo.

Alejandra Rodríguez. Las Campanas de Linares, Eva Zamorano. No solo de «grandes nombres» se vestían las concursantes de Se Llama Copla en las primeras ediciones, también lo hacían de diseñadores de moda de fiesta o de creadores menos conocidos pero que, en casos como este, tenían el traje perfecto para una actuación. Alejandra cantó en la final de El Desafío «Las Campanas de Linares». ¿Hay un traje mejor para acompañar a la chiclanera? Probablemente si, pero esta creación de Eva Zamorano de estética taurina se ajustaba como un guante al estilo de la cantaora y le venía perfecto para su interpretación del clásico de Farina.

 

Revisados estos 10 estilismos te preguntamos: ¿Con cual te quedas y cual crees que falta?