torero japónAhora que estamos en tiempo de Cuaresma y una gran mayoría de los cofrade-feriantes nos hemos puesto a plan para entrar en el traje de chaqueta o en el de flamenca según el caso, la idea de comernos unos buenos huevos fritos con su jamón (der güeno) y sus patatas es un capricho que deberíamos descartar. Tiempo habrá cuando llegue la Feria de pedirnos un buen plato y que nos la claven acompañarlo de su buena jarra de rebujito (o Cruzcampo).

El caso es que mientras aquí cuidamos de no pasarnos con las torrijas y nos entregamos a los garbanzos con espinacas o al bacalao, en Japón ya se están comiendo el cerdo ibérico de sevillanas niponas maneras: a medio hacer, en un bol, con su salsa de soja, sus condimentos vegetales y huevo. Todo muy sano, todo muy wok. Eso es lo que vemos en este anuncio de la cadena Karushi que responde a los conceptos básicos de la publicidad japonesa: ritmo vertiginoso, frases cortas y gritadas por el protagonista, mucho éxtasis, mucha alegría y la voz en off que parece que es siempre la misma. Añadir a un torero de ojos rasgados con su “Olé” o su “Te apeté” para españolizar y ahí lo tienen: así anuncia la marca Karushi el cerdo ibérico en Japón:

Visto el anuncio, además de reconocer la gracia y la capacidad que tienen en Japón de que todo sea alegría y risas sin caer en lo chabacano, nos tenemos que preguntar: ¿Por qué el cerdo ibérico que sale en el anuncio parece bacon ahumado?, ¿A quién se le ocurre comer con palillos chinos unos filetes y huevo habiendo pan para mojar?, ¿No podría exportarse, junto al producto, la forma de comerlo (el plato combinado de toda la vida)?

Tras el flamenco le llegó el turno a la gastronomía. Lo español gusta en Japón y ellos lo interpretan (con mucho respeto, eso sí) a su manera. ¿Qué parte de nuestra cultura será lo próximo que les exportemos?

De momento con tanta comida nos han entrado ganas de hacer un post con los platos de la cuaresma, pero eso será harina de otro costal…