2014-04-15 17.01.46Ha terminado una Semana Santa de calor, de cofradías en la calle, de acordarse de como el cuerpo se resentía cuando la lluvia nos obligaba a descansar de la bulla y de la vorágine de ir de un lado para otro.

Estar tanto tiempo en la calle viendo nazarenos da para mucho: para comer pipas, para criticar a los que llevan sillitas, para escuchar la radio, para actualizar twitter y… para ver o apreciar los estilismos de la gente que, como tú, han ido a ver cofradías. No nos engañemos: criticar estilismos es uno de los deportes más practicados en Semana Santa, especialmente el Domingo de Ramos. La resurrección de la mantilla o la recuperación este año del Viernes Santo también han dado para mucho por lo que a modo de epílogo estilistico, vamos con 10 de los protagonistas del vestir en Semana Santa:

vestido amarillo

“Es de Zara pero seguro que ninguna se lo pone” Claro que sí hija.

1. El vestido amarillo de Zara. Todos los años igual. Un clásico del Domingo de Ramos es apostar por cuál será ese vestido que muchas se han comprado pensando que iban a ir estupendas pero a la hora de la verdad, si juntáramos a todas las que lo eligieron, podríamos formar un tramo y hacerlas pasar por Campana y carrera oficial. Este año el afortunado ha sido este vestido amarillo de Zara, ese que muchas blogueras de moda se han puesto en sus posts de street style y que otras tantas han elegido para ir arregladas el primer día de Semana Santa. Y lo mejor: que este vestido tiene un corte bastante similar al de una túnica de nazareno (aunque con falda mucho más corta).

2. Trajes de chaqueta reflectantes. En el apartado masculino preguntamos, ¿Qué necesidad hay de abusar de brillos en los trajes de chaqueta? Algunos dirán que es cosa de canis, pero eso de llevar a las tres de la tarde un traje con tejidos a los que solo les falta lentejuelas como que no. Además, el traje de chaqueta, por el simple hecho de serlo, no siempre salva a un hombre cuando se trata de ir bien vestido.

semanasanta1921

3. La resurrección de la mantilla. Ha vuelto para quedarse. Cada vez son más las mujeres (de todas las edades) que se deciden a ponérsela el jueves santo. Nada de vulgarismos ni de España rancia, la mantilla vuelve como símbolo de luto y elegancia para el día del amor fraterno. Un ritual que lleva su tiempo y a la que muchos blogs y medios digitales le han dado su espacio para que muchas puedan aprender a llevarlas. Solo hay un pero que es el siguiente apartado:

Ella también está de luto

Ella también está de luto

4. Ir de negro NO es ir de luto. No confundirse. Tu no irías a un entierro luciendo escotazo, jugando con la sensualidad de los encajes, llevando minifalda, volantes, brillos o trajes dos tallas menos de la que te corresponde. Muchas habrán dicho “para ir de mantilla basta con ir de negro” pero no es así. No se debe olvidar el por qué se lleva y guardar cierta etiqueta. Tampoco vamos a pedir que se tapen con un burka, pero lo cierto es que algunos vestidos vistos el jueves santo a pie de calle dejaban claro quién iba por el postureo y quién se lo tomaba en serio.

5. Las manoletinas mandan. Esa es otra. Mucho entrevistar a Nuria Cobo o mucho hacer decálogos de como sobrevivir a la Semana Santa con unos buenos zapatos para que al final las manoletinas sean el calzado elegido por una amplia mayoría de féminas. Tampoco hay que irse a unos tacones imposibles o cosa parecida. Entre un extremo y otro hay un saludable punto medio que pocas, muy pocas, se atreven a tocar. A las que habéis llevado manoletinas deciros dos cosas. 1: aunque las llevéis de oro macizo seguirán siendo un zapato informal e incompatible con un look formal (ojo, esto no es una opinión, cualquier estilista diría lo mismo). Y 2: ¿Merece la pena ir muy bien arreglada con vestido, bolso o complementos bien conjuntados y arruinarlo con unos zapatos que son bastante simples? La comodidad puede ser excusa, pero hay vida más allá de este tipo de zapatos.

6. Corbata, ¿Si o no? De igual manera que el Domingo de Ramos se critica al sector cani por sus trajes de chaqueta, el lunes, martes y miércoles santo son los días para ver a esos jovencitos (y no tan jóvenes) que se pasan toda la semana con el mismo traje de chaqueta al que solo le cambian camisa y corbata. Ponerse los tres días no festivos corbata y traje hace que al final no tenga nada de especial el ponérsela cuando realmente toca. ¡Cada cosa a su tiempo señores!

7. Adelanto de temporada de Bilindo, Alfonso y Casino. El buen tiempo ha llevado a muchas y muchos a sacar directamente los modelitos de noche de verano y ponérselos en Semana Santa. No fueron pocas las que el Domingo de Ramos dejaban poco a la imaginación con su vestimenta para mayor gloria de unos novios que estarían acalorados más allá de los 30 grados que hacían en Sevilla. El resto de días hemos visto algunos casos con pantalones cortos y… chanclas.

En nuestro caso ha sido al reves: salir de casa a las 3 y llegar de noche.

En nuestro caso ha sido al revés: salir de casa a las 3 y llegar de noche.

8. El entretiempo que fue verano. Uno de los problemas de salir a las 3 de la tarde de casa, con una calor casi veraniega en Sevilla, es que no sabes si coger algo para cuando refresque por la noche o quedarte como estás. La primera mitad de la Semana nos dio noches donde no había que taparse dejando solo las tres últimas noches como las únicas en las que ha habido que coger alguna manga de más. Como siempre, el entretiempo se convierte en Andalucía en toda una leyenda urbana.

Llevar falda papiro en Coachella ha sido motivo de expulsión disciplinaria

Llevar falda papiro en Coachella ha sido motivo de expulsión disciplinaria

9. La falda papiro sigue viva. Llegó, gustó, venció, todas la querían, todas se la pusieron y todas la quemaron en el verano 2013, pero (cuando muchas blogueras de moda la creían muerta y enterrada) la falda papiro demostró que sigue vive, que goza de buena salud y que no se ha querido perder la estupenda Semana Santa de 2014.

10. Crisol de estilismos. Al final, tanto tiempo para observar lo que hay alrededor tuya, te permite comprobar como cada uno vive la Semana Santa como quiere. Hay quién se arregla más, quién prefiere ir cómodo, quién no distingue un día festivo del que no es o quién no diferencia el tipo de fiesta que se celebra. La Semana Santa es una radiografía para comprobar el estado de ciudades como Sevilla y no solo en lo ecónomico. Sea cual sea el estilo de cada uno, al final todas las etiquetas sociales se asoman a ver las cofradías, dejando ver que aquí cada uno es de su padre y de su madre y tal vez eso sea uno de los encantos de la Semana Santa.