Mientras en otras pasarelas el Domingo es el jarrón chino que nadie sabe como terminar de colocar, en We Love Flamenco es uno de los días grandes en los que Go! Eventos, como organización, ha intentado dar espacio principalmente a firmas de jóvenes diseñadores que han dado el paso a lo profesional. Este 2026 no ha sido una excepción y la tarde del domingo tuvimos caras conocidas, regresos a esta pasarela y aniversarios. Así lo vivimos:



Alejandro Santizo, ’15 años en un suspiro’… y en 15 trajes. Sin más: rojo, blanco y negro. Una silueta y un perfil reconocible de flamenca que siempre le ha acompañado (y que diría incluso que ha terminado por condicionar por completo el trabajo de la firma) y que él quiso celebrar rodeado de familia y amigas. ¿Lo curioso? Que lo que ocurre con Santizo a otra persona habría terminado por hartarle y hacerle huir de la flamenca, pero él hace todo lo contrario y parece no cansarse de ese perfil que le demandan.



José Galváñ, ‘El círculo’. Si pusiéramos en orden las colecciones de Galváñ, de la mejor a peor, el Top 1 estaría entre Torremolinos’75 o Tiempo Nuevo, siendo esta su última propuesta vista en We Love Flamenco… Hasta ahora. En 2017 lo vimos situarse y nos metimos de lleno en su mundo: flamenco, flamenca y gusto por acercarse también a la moda. Sus colecciones siempre se han movido entre conceptos clásicos y concesiones a la moda convencional, estando más acertado cuanto más flamenco se pone. Y este circulo se redondea justo ahí: los trajes se crecen con volantes en rojo, blanco y negro, el estampado de clavel se erige como el deseable de un 2026 pobre de dibujos sobre tejido y los vestidos o conjuntos de fiesta apetecen más cuando los imaginas en una cantaora más que en una celebrity en fotocall.



Rafael Leveque, ‘Al-Margen’. Desconozco si la presión de desfilar en We Love Flamenco hace que alguien se ponga las pilas, pero hay que dar crédito a Rafa porque su salto a esta pasarela le está haciendo un gran favor (y no solo por la repercusión). Lo primero que brilla en Al-Margen es la limpieza: todos los trajes parece que han tenido su tiempo y su dedicación en el taller, no se nota (a simple vista) que unos estén mejor acabados que otros, el conjunto técnico se ve igual de bien. Lo segundo es que la elegancia le sale natural, y su flamenca sabe combinar lo clásico con otros cortes más hacia la moda que harán las delicias de las que gustan verse guapas en redes. En general es su mejor colección hasta la fecha, con un interesante juego de volantes en las faldas que invitan a querer ver más, y que florecen mejor cuando las ideas hablan más de él en vez de caer en lo genérico.



Alicia Suárez, ‘Mar de Corales’. De todos los ganadores de noveles post-pandemia, Alicia ha sido la única con una línea y un estilo claramente identificable desde su colección con la que la conocimos. Veíamos por donde quería tirar y era fácil comprárselo. La cuestión es que las ideas se intuían pero no se remataban, y con la sombra de eterna promesa planeando sobre ella, hay que agradecer que ‘Mar de Corales’ sea esa evolución, esa colección que pone en pie al completo su concepto. Porque aquí se han hecho bien las cosas: el juego de volantes que la caracteriza se potencia y se completa con trajes que se ven en su totalidad, los flecos se hacen imprescindible en su silueta, el colorido es más acorde a la vitalidad o sensualidad de los cortes y las mangas empiezan a disputarle protagonismo a las faldas. Una flamenca femenina y elegante que se crece y que marca un camino del que no hay que salirse.



José Paco Couture, ‘Mecrava Miarma’. Una especie de diálogo entre Ghana y Sevilla, entre la cultura africana y la andaluza, materializado en los estampados coloristas (y dorados) que se llevan hasta la flamenca, fue la línea que marcaba la colección de José Paco. Haciendo el desfile del revés, sacando primero negros, transparencias, cortes diferentes o brillos (lo habitual es que sean el cierre), la sucesión de trajes nos llevaba a un final que se veía por donde iba, pero al que le faltaba el empaque o la seguridad de la primera mitad de la muestra. A lo mejor el orden habitual le hubiera beneficiado.



José Manuel Valencia, ‘Sentires’. En plena oleada de aniversarios flamencos, la jornada del domingo se cerraba con la década de José Manuel Valencia entre volantes. 10 años que tuvieron una celebración muy dilatada, llegando a superar los tres cuartos de hora: vídeo recordatorio, actuaciones y desfile. Un show preparado para su público en el que José Manuel no escatimó y nos trajo lo que mejor sabe: darnos la versión exagerada y maxi de la flamenca tradicional y de pueblo. Muchos lunares (qué bien le sienta el blanco a sus trajes), volantes de metros interminables, detalles de encajes o pasacintas, madroños, bordados y unos tejidos que van de unos popelines propios de romería a los mikados que invitan a las Cruces del Condado. Le sienta tan bien al estilo de José Manuel ese aire de flamenca costumbrista o de pueblo que, al final, es ahí donde mejor se luce su trabajo, y no en otros perfiles.