El Viernes Santo en Lebrija el negro se esconde con la luz de la mañana mientras suena ‘Amarguras’ en la entrada del palio de la Virgen de los Dolores. Se aparta y da paso a ese blanquillo de celestes y blancos que viste un lugar, el Barrionuevo, donde una fachada de color albero cobija uno de los momentos más personales de la Semana Mayor Lebrijana. Porque en Lebrija el Viernes Santo se vive desde las 10 de la mañana, con la presencia absoluta del blanco llenando las calles para acompañar al Cristo de la Vera Cruz o a la Virgen de Consolación. Y ese blanco con reflejos dorados que lo mismo aparece en las túnicas, en el paso de palio o en la cal de los callejones del mantillo es lo primero que nos aproxima a ‘Judas’.

Ernesto Sillero ha hecho en este 2018 una conjugación entre su color fetiche y el que, al mismo tiempo, lleva generaciones acompañando a su hermandad. El blanco es el protagonista absoluto de la colección en la que el diseñador lebrijano ha ido salpicando a sus flamencas con detalles propios de la Hermandad. Y se los enumero: las flores y la tonalidad de rojo son exactamente las mismas que adornan el monte y la canastilla del paso de Cristo. El celeste remite al día en contraposición a la noche (la Hermandad hace gala de su horario diurno) así como al color de capas y antifaces. El dorado sobre blanco es lo que siempre ha caracterizado a la Virgen de Consolación (ahora más desde que luce el manto bordado) y los bordados, aplicaciones o pequeños detalles que salpican los trajes remiten a esos momentos de la mañana del viernes que son especiales en Lebrija, a ese mediodía que contrasta en un pueblo que es centro y es barrio o a unos vecinos que se visten de gala para llenar la calle Tetuán.

El ‘Judas’ de Ernesto Sillero juega con el simbolismo, con los detalles que recuerdan para quedarse en unos diseños en los que el lebrijano reafirma su identidad y la personalidad de su flamenca, con ese estilo particular donde las faldas se llenan de volúmenes y las partes de arriba concentran un mayor trabajo de patronaje y diseño. Así, su flamenca mantiene la línea marcada desde su primera colección como profesional (donde la elegancia ha estado por encima de otros factores) a la vez que empieza a introducir de manera leve algunos detalles que podrían dar pistas de lo que estaría por llegar.

En líneas generales: Ernesto Sillero toma los colores propios de la Hermandad de la Vera Cruz y hace una colección en la que, por primera vez, su estilo se enfoca directamente hacia su pueblo, hacia una Lebrija por la que esta flamenca debería de pasearse.

Destacamos: fue un detalle casual y especial que en una colección hecha desde Lebrija e inspirada en nuestro pueblo, la modelo encargada de abrir y cerrar el desfile fuese Noelia López, que llevaba 8 años sin desfilar en SIMOF para alguna firma lebrijana.

Nuestra selección: nos quedamos con el traje de escote asimétrico, el estampado con cuerpo de flecos o el blanco de lunares dorados con cinturón de terciopelo.

Puedes contactar con el diseñador por Facebook.
Ernesto tiene su taller en Calle Dalí 78, Lebrija.
Contacto: 690004508

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